Que paren el mundo, que me apeo

Por Juan Manuel Pastor

Se lo debía, así que lo pago. ¡Agua va!

Los más letrados quizá tengan en la memoria una cantiga de un trovador gallego llamado Mendinho. El poema -traducido al castellano- arranca así: "Estando yo en la ermita de San Simón / me cercaron las olas que grandes son / Y yo esperando por mi amigo / y yo esperando por mi amigo".

Y dirán ustedes, con infinita razón: "Este se ha vuelto majareta". Respuesta: no señor, no me he vuelto, que ya lo estoy. Pero a lo que voy, empiezo con esta cantiga de amigo en la que me identifico con la mujer -ojito con los listillos, que no soy dudoso- que espera a su amado... eternamente. Y quién diablos es mi "amigo". Pues el puñetero European Poker Tour, EPT "pa" los colegas. Sí, es mi amado y no me hace caso. ¡Cabrón! En Varsovia me dejó tirado de mala manera y en Praga me la ha vuelto a jugar. Otra vez rondando la mesa final y en premios; mas sin alcanzar la cima de la Colina de la Hamburguesa. Pero como decía Jack el Destripador: vamos por partes.

En poco más de 16 meses, entre unas cosas y otras, he estado unas cuatro veces en Praga. Como siempre, maravillosa. Sólo su castillo, con catedral incluida (más mil años en acabarla), merece unas cuantas visitas. La Plaza Vieja, con su Reloj Astronómico -una joya- y sus puestos navideños de pinchos morunos, salchichas y demás -bueno, bonito y barato-. Sus cervecerías, fantásticas. Les recuerdo que esta zona de Europa es la cuna de la buena cerveza. ¡Hip, hip, hurra! También, como siempre, la vida nocturna, calentita, calentita. Con cabarés, limusinas ardientes -chica checa enseña el búlgaro- y locales con luces de todos los colores y sabores...

Pues bien a orillas del majestuoso Moldava estaba yo metidico en una sala inmensa con otros 570 locos del naipe dispuestos a llevarse a la vitrina (el trofeo) y al bolsillo (el vil metal) como vencedores de un EPT. El primer premio se pagaba a 774.000 euros, ¡oído cocina! No está nada mal para cinco días de poker, aunque la verdad es que el esfuerzo es más ímprobo de lo que muchos indocumentados se creen. "Esto es más duro que arar", me dijo en cierta ocasión un caballero de unos 60 años tras dos días de un campeonato. Trabajo hercúleo. Y a fe que es duro, no sé si como arar, ya que eso no lo he hecho. Cavar sí, con azada y pala, y la verdad es que me quedo con el "burlé".

En la capital checa hubo desembarco masivo italiano (alrededor de 80) y la cosa parecía el stadio Delle Alpi. Y tan bien lo hicieron los transalpinos que nueve, en premios y tres, en mesa final, con campeón y subcampeón, el amigo Bonavena y el no tan amigo Di Cicco. Los españoles hicimos un buen papel, con tres en el dinero. A resaltar el magnífico torneo de Raúl Mestre (8ª) y el nuevo éxito de Juan o Rapaz Maceiras en un EPT (12º). El menda lerenda acabo 36º. Con este van dos seguidos entrando en la recompensa, lo que tampoco es baladí. La verdad es que fue una pena lo de Mestre y Maceiras, pues fueron bien de puntos todo el tiempo, y si la fortuna les hubiera ayudado la cosa podía haber pintado muy distinta.

Al día siguiente de mi eliminación me tocó comentar las peripecias del torneo a través del EPT Live!, es decir, narrar las dos últimas jornadas de competición en directo. Traducido a horas: 12 por día. Total, que extenuado me acosté recordando a esos marineritos cubanos del Karlov Most (puente de Carlos) que te dan folletos para un paseo por el Moldava. Pero hete aquí que, de repente, me despierto y estoy en un puente cruzando el Caribe. ¡Caspitas!, que diría Crispín (véase y léase El capitán Trueno). Aquí hay playa, vaya, vaya. Dónde demonios estoy. Enciendo el GPS y ¡bingo!

Caramba, carambita, que diría Flanders (véase Los Simpsons), estoy en Nassau, en las Bahamas. Me dirijo al Atlantis Resort & Casino. ¡Dios existe! Bueno, quizá, no. Que resulta que aquí tengo cuatro días de retransmisión y por una extraña ley de estas insulas no puedo jugar... No se puede currar y jugar. ¡Coño! Por delante un pedazo de torneo, el Poker Caribbean Adventure (PCA), incluido den el calendario del EPT. Y yo viendo los toros desde la barrera. Hablando de morlacos, no me resisto aquí a contar una anécdota de Agustín de Foxá, escritor, diplomático y genio español. Andaba Foxá en Roma tras las faldas de Edda Ciano, hija de Benito Mussolini, esposa del Conde Ciano y más bien ligera de cascos, cuando el noble se lo encontró bebiendo whisky en un bar, a lo cual era muy aficionado el español. Ciano, ni corto ni perezoso, le espetó: "¡Cuidado!, que lo va a matar la bebida". Foxá, rápido de reflejos, recogió el guante y le replicó: "Y a usted Marcial Lalanda" (famoso torero español). Crisis diplomática al canto y frase para apuntar.

Vuelvo al poker. Que hace frío en Europa, pues al Caribe. No son chulos ni nada los del poker. Lo primero fue la World Cup of Poker, algo así como el campeonato del mundo de poker por equipos. Para no ser pesados, Gary Lineker dijo que el fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y en el que siempre ganan los alemanes. Bien, Pastor dice que el poker es un deporte en el que juegan unos contra otros y en el que casi siempre vencen los alemanes. El título goes to... Alemania.

Tras esto tuve un día de descanso, y a disfrutar del mar color turquesa, de las playas de arena blanca, de las caribeñas de cintura angelical y piernas esbeltas... Lo primero cierto; lo segundo, no por falta de ganas, sino por falta de cintura angelical. Mejor dicho, por exceso. ¿Por qué el peso medio de una mujer en las Bahamas es de 80 kilos? Dieta hipercalórica. Quizá, "relax, you are in the Caribbean". A ver quién me contesta. Simpáticas, simpatiquísimas. Todo lo que quieran, pero están fondonas, fondonas. No como las atletas de la tierra que lucen en cuadros en el aeropuerto. Medallistas olímpicas todas, gacelas de ébano.

Sin darme tiempo a quitarme la arena de las flip-flop de nuevo retransmisiones a gogó. Buen papel español, con cinco en premios. A destacar al amiguete Rafa Alarcón, ganador de PokerStars: enséñame a jugar, que se embolsó 12.500 pavos del ala Madrid.

De los 1.347 que empezaron se llevó todas las fichas un chavalote (1,90 metros de largo y 150 kilos de peso) canadiense llamado Pooria Nazari. Para llenarse la panza tiene durante una buena temporada con los tres millones de dólares que se metió en la faltriquera. Un dato, el quinto, un chaval holandés de nombre Pieter Tielen, era el segundo torneo presencial que jugaba en su vida. Se clasificó por un puñado de dólares y se encaminó al casino local a jugar un torneo de 100 euros para foguearse... Se fue para casita con 550.000 dólares.

Para terminar, la última noche estuve tomando ron con un lugareño. El tipo, de unos 90 años de edad, me contó la historia de Calico Jack y su tesoro perdido/escondido. A la segunda botella (Doorly´s) me confesó que conocía su ubicación. "¡Quince hombres van en el cofre del muerto / y una botella de ron / la bebida y el diablo hicieron el resto / y una botella de ron". Pues bien, a la tercera me mostró entre sollozos un plano, ajado por el tiempo, en la que unos símbolos parecían indicar un punto sito en una de las 700 islas que forman el archipiélago. A la cuarta me lo regalo y dijo que lo aprovechara, pues su tiempo se acababa. Aún conservo el pedazo de papel... Ya les contaré.