EPT Barcelona, día primero y último

Amadísimos en el Señor,

Bueno, pues la cosa continúa bonita, bonita. No damos ni una, ni en lo de carne y hueso ni en lo virtual y, a lo que parece, lo que te rondaré morena. Lo más difícil para un jugador de poker es morder el cuero y aguantar como le amputan la pierna gangrenada sin anestesia. Y encima el barco se balancea. Algo así es lo que me está pasando a mí. Sólo me estoy salvando en el cash en vivo, que es mi último refugio: la Wolfsschanze.

En el EPT de Barcelona la cosa ha seguido su camino y no he podido pasar el corte del primer día, cosa extraña en un torneo profundo: creo que es la segunda vez en mi vida que me pasa esto. Calificaría mi actuación de buena, ya que no cometí ningún error, pues no considero que el enganchón que tuve con un tipo que guardaba dos ases y el menda lerenda dos monarcas fuera un fallo: tenía la mitad de mis fichas y me dejo corto, pero vivo. Subida, por su parte; resubida, por la mía y envite/eclipse total suyo. ¿Cómo tirarme si tenía que poner lo que valía el bote? De la misma manera podría haber guardado en sus entrañas damas, jotas, dieces o un as y un rey. Pero no, almacenaba los cohetes y me mandó a la luna de Valencia -lo de Valencia va sin segundas-. Me quedé con la mitad de la media e intenté entrar en un par de botes sin ligar nada. Al final, perdí un sesenta/cuarenta a mi favor con mi amiguete Davidi Kitai y a la puñetera calle.

Déjenme que me explaye y cuente todo en el EPT Live! del martes y el miércoles, que va a ser de los que hacen afición. Por cierto, estoy seguro que algún gallego la lía aquí...

Hasta pronto.

PS uno: ligo menos -en el naipe- que Gracita Morales en una fiesta de Paris Hilton.
PS dos: queridos, yo me río hasta de Janeiro.
PS tres: bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.