Por Juan Manuel Pastor
En el mundo del boxeo ha habido muchos duelos homéricos, pero posiblemente el más famoso de todos fue el que enfrentó a Muhamad Ali (Cassius Clay antes de su conversión al islam) con George Foreman. Para que se hagan una idea, según un estudio reciente, el deportista más conocido de la historia a nivel mundial es Muhamad Ali. El clima que precedió al combate fue indescriptible. Ali fue el primer estadounidense de "impacto social" que se opuso abiertamente a la guerra de Vietnam. Se negó a ser alistado y eso le costó convertirse en una especie de apestado. Fue despojado de su corona de campeón del mundo de los pesos pesados. Condenado, con la licencia de púgil retirada y el pasaporte retenido, pasó del cielo al infierno al denunciar las atrocidades de la contienda. Nadie podía predecir que algún día volvería al cuadrilátero.
Pues bien, regresó. La cima de su retorno fue en Zaire. En octubre de 1974 Ali tumbó a George Foreman en Kinshasa ante una multitud de enfervorizados seguidores que gritaban "¡Ali, bumaye!" ("¡Alí, matalo!"). Foreman representaba al negro bueno, el que se plegaba ante el hombre blanco. Ali era el rebelde; el negro malo.
Dentro de unas horas se celebrará el combate de boxeo más famoso de la historia del... poker. La pelea tendá lugar en Copenhagen y en ella se pondrán los guantes Theo Jorgensen y Gus Hansen, dos de los mejores jugadores escandinavos, lo cual es decir mucho con el nivel que hay por esas tierras del Norte. Parafraseando a los galos más conocidos de la historia tras de Gaulle: "Están locos estos daneses". Si gana Theo se embolsará 35.000 dólares; si lo hace Hansen, 25.000. La diferencia es debida a que el primero "es mayor" que el segundo.
Hay un vídeo colgado en internet en el que se puede ver a Theo practicando (lleva un año con un entrenador). A Hansen no lo he visto, pero es muy difícil hacerlo peor que Jorgensen. Pega golpes muy abiertos y sin potencia. Lento de movimientos, como un oso viejo. Presa fácil. De que va a ganar Hansen no tengo duda. La que tengo es que gritará la muchedumbre que acuda al evento: "¡Theo, bumaye!" o "¡Gus , bumaye!".








