Por Juan Manuel Pastor
21. Roba et labora
En un torneo debes vivir de las jugadas que te entran y logras ligar; pero también de las que no. Es imposible estar constantemente cogiendo buenas manos. Por ello, piensa siempre en las fichas que hay encima de la mesa por obligación: se llaman ciegas y deben ser tu objetivo, sobre todo cuando el campeonato entra en las fases más avanzadas y están altas. Juega la posición e intenta hacerte con ellas. Piensa también a quién se las estás intentando arrebatar. Un jugador muy agresivo las defenderá con uñas y dientes; pero lo normal es que no siempre tenga una mano fuerte... Así que ataca y ve ¡a por todas!.
22. No enseñes nunca tus cartas sin necesidad
Jamás debes mostrar tus cartas porque sí; sólo si no hay más remedio. Deja que el resto de jugadores vivan en la incertidumbre de saber con qué naipes vas. ¿Cómo entras en las jugadas? Los faroles que permanecen en la oscuridad son los mejores, pues te van a permitir repetirlos con más comodidad. Nunca los descubras y, si lo haces, ten mucho cuidado a la hora de tirarte otro. Resumiendo, haz caso del aforismo de Ovidio: Bene visit qui bene latuit. Es decir, bien vive quien bien se esconde.
23. Disciplina prusiana
La disciplina y la paciencia son, quizá, las dos virtudes que distinguen al ganador del perdedor. Sé extremadamente disciplinado y no cambies el paso. No te dejes llevar por situaciones que te puedan alterar y continúa impertérrito tu ritmo. Sé consecuente con tu estilo de juego. Hay momentos en los que esto se antoja imposible; entonces, repítete a ti mismo: "debo seguir disciplinado". A la larga, te dará más alegrías que penas.
24. ¡Cuidado con los all-in!
No te juegues con alegría todas tus fichas. Recuerda que en un torneo sólo hay una vida y, si la pierdes,... se acabó. No confundas prudencia con cobardía ni valentía con temeridad. Antes de restarte piensa y valora lo que haces. Elige el momento justo y el jugador adecuado. Busca siempre, dentro de lo posible, situaciones ventajosas. Para poner todos tus puntos de cualquier manera siempre tienes tiempo. Deja en todo momento el mínimo resquicio a la suerte, ya que, muchas veces, ella se encargará de colarse en tu campeonato, cual molesta cucaracha.
25. Si eres el líder en fichas de la mesa, ejerce de ello
Piensa que si alguien se enfrenta a ti y pierde, queda eliminado. Eso origina en los que te rodean un sentimiento: miedo. Eres una especie de matón de barrio y todos temen "pegarse" contigo, ya que pueden salir malparados; es decir, eliminados. Esto te da poder para poder manejar la mesa. ¡Hazlo!, es una orden.








