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29 de Febrero 2008 4:09 PM

EPT de Copenhague: Tim Vance de San Luis, clasificado a través de PokerStars, gana el EPT de Copenhague

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Tim Vance, el ganador del EPT de Copenhague

Podemos recordar la final de Barcelona de esta temporada que se prolongó hasta bien entrada la madrugada. Nunca olvidaremos la final de hace dos años en este mismo casino, que vio al danés Mads Andersen ganar cuando el reloj marcaba las 3:00 h y a los cámaras buscando frenéticamente un trozo de cinta en blanco antes de que se les acabara. Esos cara a cara fueron largos, pero esta noche Tim Vance se ha llevado la palma. El jugador clasificado a través de PokerStars, contratista de 46 años de edad de San Luis (Estados Unidos), ha ganado un cara a cara maratoniano de cuatro horas y media (el más largo de la historia del EPT), para convertirse en el nuevo campeón del EPT y llevarse 6.220.488 DKK, 834.590 €.

Vance venció al danés Soren Jensen, un personaje exuberante de Aarhus, Dinamarca, que tendría su propia historia que contar si el As-Diez de picas de su oponente no se hubiera convertido en color. Como probablemente todos hemos ensayado en nuestros sueños, cuando Soren empujaba sus últimas fichas al centro contra Tim, consciente de que el evento había acabado, dijo: “Ha sido un placer jugar con usted, lo veo…” Soren estaba perdido.

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Soren Jensen, segundo clasificado

Durante los últimos días Tim Vance ha sido el mismo chico accesible, del principio al fin. Fácil de encontrar en el salón de cartas por su tendencia a levantarse tanto cuando jugaba como cuando no jugaba una mano, sólo tenía 11.000 el día 1 cuando hablé con él por primera vez, pero sobrevivió hasta el día 2, después hasta el 3 y, finalmente, llegó a la final con el liderazgo de las fichas. Un liderazgo que, a pesar de los valerosos intentos de sus oponentes, no iba a ceder.

La mano que puso el torneo de su parte sucedió ayer, tarde, contra Kristian Pedersen, mientras esperábamos para conocer a los ocho últimos. Pedersen había ido all-in, con una enorme cantidad de fichas, todas ellas esparcidas sobre la mesa, como si un estúpido hubiera chocado contra ellas y hubiese tumbado algunas pilas. La realidad era muy distinta.

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Tim Vance, clasificado a través de PokerStars

Tim Vance estaba meditando cuando la cámara le pilló en medio de la mano. A Tim le gustaba hablar en voz alta y en ese momento decidió que su oponente tenía As-Rey. Estaba convencido. Una y otra vez se decía a si mismo “As-Rey” antes de igualar mostrando una pareja de Nueves. Pedersen, que había estado esperando pacientemente mientras el público se había acercado y las cámaras de la mesa lo habían ignorado para captar lo que se estaba diciendo, dio la vuelta a sus cartas. Tenía As-Rey.

Desde ese momento Tim no miró atrás. A pesar de un pequeño tropezón al principio del día, una mano que le llevaría a recorrer toda la sala de arriba abajo y a reprocharse a sí mismo durante casi una hora, nunca perdió el rastro del gran premio. Después, Tim nos contaría que unos cuantos años antes, tras una derrota en un evento para el evento principal trató de convencer a la gente de que si le pagaban la entrada podría conseguir cualquier cosa. Nadie le hizo caso, pero quizá se equivocaron.

¿Cómo fueron las cosas? No sería una mesa diplomática, aunque nosotros no sabíamos eso cuando las cosas empezaron a las 14:15 h de esta tarde…

Asiento 1 -- Rasmus Hede Nielsen – Dinamarca -- 789.000
Asiento 2 -- Timothy Vance – Clasificado a través de PokerStars – EE. UU. – 1.408.000
Asiento 3 -- Daniel Ryan -- Clasificado a través de PokerStars – EE. UU. -- 557.000

Asiento 4 -- Patrik Andersson -- Suecia – 283.000
Asiento 5 -- Simon Dørslund -- Dinamarca – 267.000
Asiento 6 -- Nicolas Dervaux -- Francia – 336.000
Asiento 7 -- Søren Jensen -- Dinamarca – 500.000
Asiento 8 -- Magnus Hansen -- Dinamarca – 458.000

Vance tenía el liderazgo de las fichas pero la atención acaparaba también a otros dos jugadores. Rasmus Hede Nielsen de Dinamarca había empezado el día tres con el liderazgo de las fichas y cuidadosamente había manejado su pila para hacerse con un puesto en la final, algo que no siempre está garantizado para el líder del día tres. Él era más que capaz de usar sus fichas para desbancar a cualquiera. Lo mismo sucedía con Danny Ryan.

Danny, conocido como uno de los jóvenes maestros del póquer en internet, también se había clasificado a través de PokerStars. Su estilo, calmado y agresivo, está a un millón de años luz de la tendencia expresiva de Vance y Jensen, siempre amenazantes. Claramente estos dos y Vance iban a dominar el juego desde el inicio.

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El americano clasificado a través de PokerStars, Daniel Ryan

Transcurrió media hora antes de que el primer jugador cayera eliminado. Patrick Andersen sería el primero cuando fue all-in tras una subida en el botón de Daniel Ryan. Ryan igualó, mostrando A-5 y Andersen mostró tan sólo K-6. Un 5 en el flop ayudó a la mano del americano mientras que Anderson no recibió ayuda alguna. Se llevó 569.333 DKK, 76.386 € por el octavo puesto.

Pasaron casi dos horas y media más antes de que Simon Dørslund fuera expulsado en el séptimo puesto por 801.283 DKK (107.507 €). Tras una subida de Tim Vance, Simon contestó poniendo el resto de sus fichas en juego invitando a Tim a igualar con A-K. Simon tenía A-8 y, a pesar del proyecto de escalera que apareció en el turn, no mejoró.

El francés Nicolas Dervaux se había mantenido calmado desde el principio. ¿Los focos del escenario de televisión le enfocaban con alguna intención? Puede que sí, pero aunque Nicolas no sabía hablar inglés, podía haberse mantenido tranquilo por otra razón.

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El francés Nicolas Dervaux

Cayó eliminado en el sexto puesto y se adjudicó 1.012.147 DKK (135.798 €) cuando se jugó su continuidad con J-5 para ver como Soren Jenson le igualaba con A-7. Se le vio contento al principio, y con razón, cuando una Jota cayó en el flop. No tendría que preocuparse mucho más, un As en el turn sentenció al francés.

En ese momento, Tim Vance se había convertido en una clase de figura de esas que o le amas o le odias. No era nada personal, sólo que Tim tendía a cantar muchísimo (el repertorio completo de los Beatles parecía) y a pensar en voz alta. Eso no era nada comparado con Soren Jensen.
Los rumores decían que Soren había decidido no cambiarse de ropa en toda la semana, teóricamente por el miedo a perder su suerte, y también tendía a celebrar los grandes botes que ganaba con exclamaciones de alegría nórdicas, ánimos, puñetazos al aire y abrazos de oso con su hermano que se encontraba en la barrera.

Danny Ryan no caería eliminado hasta después de la pausa de la cena. Ryan había amenazado una o dos veces con abrirse paso y había despejado las vallas más cercanas la noche anterior para llegar hasta aquí después de perder una gran parte de su pila contra el mismo Kristian Pedersen que había caído eliminado por Vance.

Finalmente se vio forzado a hacer un movimiento con A-Q sólo para ver cómo Rasmus Nielsen le igualaba con A-K, y de repente, nos vimos con cuatro jugadores en la mesa.

Rasmus había aguantado el ritmo algunas veces y atacado otras. Pero con tan sólo cuatro jugadores ya no pudo esperar más. Subió preflop para ver como Tim Vance resubía a 350.000, empujando sus fichas al centro antes de empezar con otra canción. Resignándose a su destino, Rasmus apoyó la cabeza al borde de la mesa como si fuera a ver algo desagradable. Así sería. El flop trajo 9-7-J de distinto palo. Tim miró a Rasmus, que estaba escondiendo su cabeza, y anunció su ‘all-in’. Rasmus tenía poco más que decir…

“Lo veo”

Tim no quería oír eso. “Tienes mano ganadora, bien visto.”
Pareja de Ochos para Rasmus contra el A-Q de Tim. La Jota en el turn emparejó la mesa y dio pie a Tip a pedir algo que sólo había necesitado un par de veces en toda la semana: un poco de suerte. Un As en el river dio un vuelco a la mano. Rasmus estaba fuera en el cuarto puesto por 1.560.394 DKK (209.355 €).

Ya sólo quedaban tres...

Tim Vance – Clasificado a través de PokerStars – EE. UU. – 2.037.000
Soren Jensen – Dinamarca – 1.485.000
Magnus Hansen – Dinamarca – 1.076.000

La final se había convertido gradualmente en un enfrentamiento entre los Estados Unidos y Dinamarca, o más concretamente Vance y Jensen. El tercer jugador del duelo era Magnus Hansen, otro danés que no había cometido errores hasta ese momento y constantemente había amenazado con colarse en una posición de autoridad y lo había conseguido: tenía tan sólo algunos cientos de miles menos que Jensen.

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Soren Jensen

En un flop de 10-4-9 subió sólo para ver como Soren iba all-in. Magnus consultó sus cartas de nuevo mientras Soren se tomaba un tiempo para hacer uno de sus muchos paseos.
Magnus lo vio.

Eso llevó a Soren de vuelta a su sitio y mostró contento su 9-4, doble pareja. Sólo 10-6 para Marcus y una pareja de Dieces. El turn ayudó a Magnus con la posibilidad de un proyecto de color pero quizá esta final no era para él. Quizá había sido amañada por los dioses del entretenimiento para que estos dos personajes extravagantes, de partes opuestas del mundo, se encontraran cara a cara para decidir el EPT de Copenhague. A pesar de los 14 outs que tenía en el river, Magnus Hede Nielsen fue expulsado en el tercer puesto y se llevó 2.045.381 DKK, 274.425 €.

Lo que pasó después dejó perplejo a todo el mundo. Vance y Jensen pusieron el pie en el freno. De hecho, se pusieron de pie encima del freno. Las cosas parecieron pasar de 100 a 20 km/h en los cinco minutos de descanso.

Las manos se desarrollaban según un mismo patrón: uno apostaba, el otro igualaba, un flop y ambos jugadores pasaban hasta el final. Pasó otra vez, y otra, hasta que, transcurridos 20 minutos, vimos claro que Tim y Soren trataban de convertir esta batalla en un combate de resistencia.

Retrospección al 2006. Mads Andersen y Edgar Skjervold, dos de los jugadores escandinavos más brillantes del momento pelearon en un volátil enfrentamiento durante varias horas. Se hizo memorable por las veces que se doblaron: ambos, Andersen y Skjervold jugaron lo suficiente para aprovechar la oportunidad cuando la veían. ¿El resultado? Vaivenes hacia uno y otro lado hasta que, finalmente, Andersen salió vencedor.
Vance y Jensen eligieron el camino contrario. Vance diría después que él sabía que cuanto más durara la final, más oportunidades tenía de ganar. Esta afirmación podría deberse a que él bebía café mientras Jensen bebía cerveza. O quizá se refería a algo relacionado con la experiencia y una increíble capacidad de permanecer paciente aún cuando las cosas parecían negras, y ambos jugadores tuvieran un reparto justo.

Cuando Hansen cayó eliminado, Vance y Jensen se quedaron muy cerca en número de fichas, con Soren un poco por encima de su rival.

Tim Vance – Clasificado a través de PokerStars – EE. UU. – 2.125.000
Soren Jensen -- Dinamarca – 2.475.000

Soren empezó ganando y pronto aumentó su pila hasta 2,8 millones. Pero ninguno de los jugadores estaba preparado para lanzar la toalla. Una vez más, botes pequeños, un apuesto, igualo y pasamos hasta el river. Un bote para uno, el próximo para el otro.

Entonces, transcurridas dos horas y media del cara a cara pasó esto…

Tim subió preflop su cantidad estándar de ese momento: 200.000. Como había sucedido en numerosas ocasiones anteriormente, Soren igualó y el flop trajo 8-2-10 con dos tréboles. Otras 200.000 por parte de Tim pero esta vez Soren resubió (nada enorme, una apuesta mínima de 400.000). Tim igualó rápidamente, cosa que produjo un despertar general en la grada. La Dama de picas cayó en el turn y Soren pasó, lo mismo hizo Tim para ver el river: la Jota de tréboles. Tim apostó y Soren lo vio, mostrando la doble pareja que había ligado en el turn. Pero la alegría le llegaba ahora a Tim que mostraba el color obtenido en el river. Cómo podrían haber sido de distintas las cosas si Jensen hubiera apostado en el turn.

“Debería haberte subido en el turn,” dijo Soren.

“Sí, deberías haberlo hecho” respondió Tim.

Pero ahora Tim estaba a la cabeza: 3,7 millones contra 870.000.

¿Podría Soren ganar impulso tras ese golpe? Bueno, la respuesta pareció ser que sí cuando toda esperanza parecía haberse colado por un agujero, diez minutos más tarde Soren extrajo lo máximo posible de su oponente con pareja de Reyes contra el K-Q de Tim. No hubo suerte en esta ocasión para el americano y Soren se dobló.

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Pero el inicio de remontada acabaría ahí. A la 1:40 h de la madrugada del domingo, Soren pasó en un flop de 2-7-8, con dos picas. Ambos jugadores pasaron y el turn trajo otra pica, la tercera. Soren apostó 115.000 y Tim los vio rápidamente, muy rápidamente. Algo estaba a punto de pasar. Soren apostó el resto de sus fichas en una mesa que mostraba posibilidades de escalera y de color. Tim se levantó. ¿Iba a ser esto otro monólogo interno de manos posibles? No.

“Ha sido un placer jugar con usted señor… lo veo.”

Tim arrojó su A-10 de picas sobre la mesa, el máximo color posible. La mano de Soren no importaba ahora. Tras cuatro horas y media de juego, Tim Vance había ganado el EPT de Copenhague.

Tim Vance se había pasado toda la semana hablando en voz alta con su hija de tres años y medio (a su foto que tenía situada dentro de su gorra de San Luis). De todo el mundo, Tim era uno de esos chicos a los que les desearías suerte por el hecho de que se notaba que estaba disfrutando. Hablaba con todo el mundo, cantaba constantemente, aún cuando sus posibilidades de cobrar eran muy reducidas. Pero el impacto de la victoria, el efecto que esta victoria tendrá en su familia será demasiado. Después de ganar, hizo exactamente lo que había hecho en cada descanso durante esta semana. Se fue a por un cigarrillo y a hablar con cualquiera que estuviera haciendo lo mismo.

Ahora que había ganado tenía poco que decir. El trabajo que él sabía que podía hacer cuando aterrizó en Copenhague el lunes estaba hecho. Se lo había demostrado a sí mismo y a los cientos de personas que vieron la última mano y escucharon esa frase perfecta que la remató. Fue un placer verle jugar, señor.

Tim Vance: "Sabía que iba a ganar. Era el mejor y quería el primer premio. Hubo momentos en que cometí errores y momentos en que tuve suerte. Pero jugué mejor que él. Sabía que cuanto más durara el torneo, más probabilidades tenía de ganar. Ha sido una competición dura, la más dura que he jugado jamás. "
Resultados de la mesa final del EPT de Copenhague:

1º – Timothy Vance – Clasificado a través de PokerStars – EE. UU. – 6.220.488 DKK o 834.590 €
2º – Soren Jensen – Dinamarca – 3.521.429 DKK o 472.463 €
3º – Magnus Hansen – Dinamarca – 2.045.381 DKK o 274.425 €
4º – Rasmus Hede Nielsen – Dinamarca – 1.560.394 DKK o 209.355 €
5º – Daniel Ryan – Clasificado a través de PokerStars – EE. UU. – 1.286.270 DKK o 172.576 €
6º – Nicolas Dervaux – Francia – 1.012.147 DKK o 135.798 €
7º – Simon Dorsland – Dinamarca – 801.283 DKK o 107.507 €
8º – Patrik Andersson – Suecia – 569.333 DKK o 76.386 €

Un extracto final del equipo del vídeo blog...

22 de Febrero 2008 2:27 PM

Mombasi se adjudica el Turbo Takedown

El Turbo Takedown de 2 millones de dólares de PokerStars apareció de la nada. Tan sólo una semana antes de la fecha programada, apareció en el software de PokerStars ofreciendo a casi toda la comunidad de jugadores de PokerStars la posibilidad de jugar por algunos de los mayores premios del día.

Era un concepto a penas visto en el mundo del póquer online: una entrada sin símbolos de dólar detrás y un premio acumulado que atrajo la atención de los mayores jugadores. No fue una sorpresa el hecho de que casi diez mil jugadores se reunieran en el tapete virtual la pasada tarde de domingo.
La estructura era interesante. Empezó rápida y gradualmente se fue ralentizando. A medida que los premios crecían, más póquer había que jugar. Finalmente la mesa final se formó siete horas después del inicio del torneo, pero dejó a los jugadores tiempo suficiente para que pudieran respirar.
Este era el aspecto de la mesa final cuando comenzó.

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Asiento 1: Karsten85 (2298010 en fichas)
Asiento 2: mmmy17 (1602090 en fichas)
Asiento 3: mombasi (4108659 en fichas)
Asiento 4: D.Nowitzki (2448035 en fichas)
Asiento 5: TXSooner518 (4520003 en fichas)
Asiento 6: tobededope (3873262 en fichas)
Asiento 7: BleedBlue33 (2719149 en fichas)
Asiento 8: oakblack (1872790 en fichas)
Asiento 9: qbgoose (5358002 en fichas)

Oakblack fue el primero en caer. Con las ciegas en 50.000/100.000/10.000, BleedBlue33 entró subiendo la apuesta a 222.222. Oakblack decidió que sería mejor jugársela antes del flop y empujó casi dos millones más al centro de la mesa. BleedBlue33 igualó con A-K, contra el A-Q de oakblack. Ninguna de las dos manos mejoró y oakblack cayó en el noveno puesto. Se llevó 11.000 $ por sus esfuerzos.

El siguiente en salir fue D.Nowitzki (no, ese no...). Tenía A-J cuando se enfrentó a la pareja de nueves de mombasi. Nowitzki no consiguió la ayuda de la mesa y abandonó el torneo en el octavo puesto embolsándose 20.000 $.

Fue también Mombasi quien expulsó al siguiente jugador. Tenía A-Q y se encontró con un all-in de mmmy17, que tenía Q-J. En el river, ambos habían ligado escalera, pero la de Mombasi era una escalera al As. Mmmy17 se adjudicó 30.000 $ por el séptimo puesto.
Poco después, comenzó la locura del póquer. Karsten entró al bote con una subida desde el botón y mombasi igualó en la ciega pequeña. El flop trajo 9p-2c-3p y mombasi apostó unas 500.000. Karsten empujó otros 1,5 millones. Mombasi igualó con tan sólo A-7. Karsten mostró Q-9 e iba por delante... hasta el river, cuando cayó el As. Karsten acabó en el sexto puesto por 40.000 $.

La expulsión de Karsten y sus fichas dieron a mombasi un admirable liderazgo de las fichas. Estaba sentado con 12 millones en fichas, más del doble que cualquier otro jugador de la mesa.

Una vez pasado el bad beat, qbgoose se sentía cómodo al jugárselo todo con K-K, especialmente contra el A-K de tobededope. Pero la tranquilidad pronto se esfumó. Un As en el flop hizo añicos las esperanzas de qbgoose, que se quedó con menos de 200.000 fichas. Pudo aguantar lo suficiente para que mombasi, el que había eliminado ya a tres jugadores de la mesa, le expulsara también a él. Por el quinto lugar se embolsó 50.000 $.

Si la historia de las eliminaciones de mombasi se te está haciendo aburrida, quizá quieras tomarte un descanso, porque tan sólo unos minutos después, TXSooner518 caía eliminado en el cuarto puesto. Fue un all-in preflop con Q-8 contra el J-9 de TXSooner518. Una Jota en el flop puso a TXSooner518 por delante. Una Dama en el turn lo devolvió a su sitio. TXSooner518 cayó en el cuarto puesto y se llevó 65.000 $.

El juego con tres jugadores se alargó y finalmente se rompió la racha de Mombasi. BleedBlue33 puso sus últimos 1,8 millones en el centro con Q-5. El problema fue que se topó con el A-3 de tobededope. Un As en el flop fue suficiente para enviar a la barrera a BleedBlue33, que se adjudicó el tercer puesto y 80.000 $.

En el cara a cara se empezó a hablar de un posible pacto. Tobededope tenía unos 15 millones y mombasi unos 13. Los jugadores no consiguieron llegar a un acuerdo y la partida pronto se convertiría en el “show de Mombasa”. Sólo unas cuantas manos después, mombasi ligó un trío de doses en el flop con el que ganó a la pareja de cincos de tobededope. Tras esto, todo se acabó en un par de manos. Mombasi completó su lista de expulsiones y se hizo con el primer premio de 200.000 $.

Enhorabuena a todos los jugadores.
Estos son los resultados de la mesa final.

1. mombasi (Alemania) 200.000 $
2. tobededope (Alemania) 120.000 $
3. BleedBlue33 (Estados Unidos) 80.000 $
4. TXSooner518 (Estados Unidos) 65.000 $
5. qbgoose (Canadá) 50.000 $
6. Karsten85 (Alemania) 40.000 $
7. mmmy17 (Brasil) 30.000 $
8. D.Nowitzki (Alemania) 20.000 $
9. oakblack (Reino Unido) 11.000 $

8 de Febrero 2008 10:19 AM

EPT Dortmund: Mike McDonald, de 18 años de edad, se convierte en el campeón más joven de la historia del EPT

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A veces puede ser un alivio que gane el mejor. Probablemente había pocos candidatos cuando comenzó el juego esta tarde, pero cuando la habilidad, el talento y el potencial se combinan en un solo jugador y son tan fáciles de identificar, hasta los más escépticos tienen que callar. A veces puede ser difícil poner la mano en el fuego por alguien, pero esta noche todo apuntaba a que el canadiense de 18 años Mike McDonald lo iba a conseguir.

Tras una incipiente carrera en el mundo de póquer, oficialmente de tan sólo seis meses de duración, ya es difícil imaginar que haya podido tener una mala racha. La tuvo, pero sólo duró tres meses y, en las últimas cinco semanas su remontada ha involucrado cinco cobros que, incluyendo esta última victoria, ascienden a un total de más de 1,5 millones de dólares. Y a juzgar por su forma de juego, tranquilo, considerado y tomando menos riesgos que la mayoría, parece difícil que pueda volver a esos días ‘negros’.

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Mike McDonald

McDonald aprendió de esta experiencia, jugando más y más partidas en vivo y consiguió su primer cobro en el EPT Prague el pasado mes de diciembre.

Por ese entonces, parecía uno de los muchos otros jugadores jóvenes que habían debutado en el EPT, quizá un poco más arreglado, un poco más pulcro, pero ambicioso, agresivo y muy poca consideración por el valor de las fichas con las que estaba jugando. Acabó en el 14º puesto en la capital checa y se embolsó 20.000 € antes de viajar a Australia, al festival Aussie Millions, donde un primer y un segundo puesto encendieron su motor. Nada lo podía parar y el EPT Dortmund estaba a punto de verlo con sus propios ojos.

final_table_general.jpg Así empezó el día...

Asiento 1 -- Mike McDonald – Canadá – 862.000
Asiento 2 -- Diego Pérez – España – 744.000
Asiento 3 -- Thibaut Durand – Francia – 148.000
Asiento 4 -- Johannes Strassmann – Alemania – Jugador patrocinado por PokerStars – 827.000
Asiento 5 -- Christian Harder – Estados Unidos – Clasificado en PokerStars – 339.000

Asiento 6 -- Andreas Gulunay – Alemania – 560.000
Asiento 7 -- Torsten Haase – Alemania – 369.000
Asiento 8 -- Claudio Rinaldi – Suiza – 276.000

Al principio todo parecía muy claro. La historia sería sencilla, Johannes Strassmann y Mike McDonald irían eliminando gradualmente al resto de jugadores (de hecho McDonald expulsó a cinco de ellos), se estrecharían la mano y se enfrentarían en un cara a cara con el mismo número de fichas y todo por decidir. Parecían más seguros y más preparados que los demás, tanto para los espectadores como para ellos mismos. McDonald diría después que Strassmann le visitó la noche anterior a las 3 y, con una rivalidad amistosa, le dijo que estaba decidido a ganar el EPT de su ciudad.

Y nadie lo puso en duda durante las primeras horas de la final. El alemán de 22 años, que probablemente se convertirá en un regular del tour en un futuro, tenía mucha vivacidad en la mesa: hablaba, bromeaba y usaba este recurso de forma realmente interesante, tanto que nos recordó la final del año pasado en la que Andreas Hoivold habló a los otros finalistas hasta someterlos y no obtener respuesta.

El americano clasificado a través de PokerStars, Christian Harder, conocido online como ‘Charder’, sería el primero. Era uno de los jugadores con menos fichas de la mesa y puso su suerte en juego cuando le repartieron A-K. Lo que no podía predecir es que Mike McDonald tenía ases. Sucedió lo inevitable y pronto quedaron siete jugadores. Harder se embolsó 85.500 €.

Una hora más tarde un nuevo jugador abandonó el torneo. Esta vez le tocó el turno al francés Thibaut Durand que presionó de cara con A-4 después del descanso y Johannes Strassmann le igualó. Hasta ese momento, la anhelada historia de la final de McDonald y Strassmann parecía que se estaba cumpliendo. Strassmann tenía una pareja de ochos en la mano y fue suficiente para expulsar a Durand, que se llevó 120.200 €.

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Thibaut Durand

Pero las cosas pronto irían mal para Strassmann. Mantener su agresividad le costó caro: vio como sus oponentes frustraban sus subidas contraatacando con otras subidas y all-ins y, a pesar de ser el más entretenido, era también el más volátil. Tenía más de un millón de fichas cuando, de pronto, entró en una mala racha que lo llevaría fuera del torneo antes de que nadie lo hubiera imaginado.

En ese período, raramente vimos un flop. Los jugadores bien tiraban sus manos o bien subían all-in y cuando esto sucedía, normalmente era Strassmann quien sufría las consecuencias. Los primeros dos jugadores habían caído en los primeros 90 minutos. Tres jugadores, McDonald, Strassmann y el otro alemán, Torsten Haasem, tenían un número de fichas similar y el resto, con la excepción de Claudio Rinaldi, no tenían tan pocas como para verse obligados a hacer honor a la frase “all-in o nada”.

Torsten Haase – Alemania – 863.000
Diego Pérez – España – 851.000
Johannes Strassmann – Alemania – Jugador patrocinado por PokerStars – 825.000
Andreas Gülünay – Alemania – 643.000
Mike McDonald – Canadá – 528.000
Claudio Rinaldi – Suiza – 383.000

La fulminación de Strassmann comenzó con una subida contraatacada con otra subida de McDonald. Johannes tuvo que tirar su mano con una mueca. Aunque Torsten Haase se hubiera abierto camino y ascendido a la primera posición, la atención aún estaba puesta en los dos favoritos. En otra mano, Diego Pérez subió, Strassmann resubió y Pérez fue all-in. Quizá estaba por delante pero Strassmann no podía arriesgarse: otro bote perdido.

Entonces, dos horas después de la expulsión de Durand tuvo lugar la mano que echaría Strassmann del torneo. Una subida, una resubida de McDonald y un all-in del alemán, quizá con la intención de acabar con este sinsentido. Pero McDonald igualó, ¿y por qué no lo iba a hacer? Tenía una pareja reyes en su mano y a Strassmann totalmente dominado. El alemán se limitó a tirar sus cartas. Se había acabado. Como Michael Norinder en Praga, de un millón a la nada en un instante. Strassmann estaba eliminado y se llevaría 152.000 €.

Strassmann había tardado dos horas en salir. Ahora los otros jugadores podían relajarse un poco. Una de las mayores amenazas estaba fuera: no más subidas, no más conversaciones molestas y la oportunidad para todos de emerger en cualquier momento.
Claudio Rinaldi, con pocas fichas, fue el siguiente. Se las jugó contra Andreas Gulunay con A-9; pareja de sietes para Gulunay que le dio el golpe de gracia y se mantuvo firme. Rinaldi eliminado en quinta posición por 193.000 €.

Como estaba previsto, no había pasado mucho tiempo y ya teníamos a otro jugador contando dinero al otro lado de la barrera.

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Claudio Rinaldi

Diego Pérez había mantenido el liderazgo de fichas durante buena parte de la semana y lo manejó suficientemente bien el día tres como para estirarlo hasta la final, donde llegó tercero en fichas. Que no avanzara mucho más fue principalmente cosa de Mike McDonald. Por ese entonces, el canadiense había maniobrado para superar unas cuantas horas incómodas y ahora estaba en racha. Subió, Pérez contraatacó empujando todas sus fichas al centro y, tras unos momentos de análisis que fueron criticados en EPT Live, en la sala de prensa y en la cabeza de McDonald, igualó. Era buena. El jugador de 18 años tenía sólo una pareja de doses pero estaba por delante de Pérez que tenía J-10. Pérez se llevó 193.000 € y ya sólo quedaban 3 jugadores.

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El español Diego Pérez

Esta situación no duraría mucho. Torsten Haase ocuparía la tercera posición poco después. El alemán se había convertido en el caballo negro de esta final, escabulléndose de los favoritos para pasar unas placenteras horas con el liderazgo de las fichas, el único jugador con una pila de siete ceros. Pero fue otra vez McDonald, ocupado ordenando sus fichas, el que igualó el all-in de Torsten en un flop formado por Q-5-3.

headsup_final.jpg La ventaja de McDonald en el cara a cara...

Mike McDonald – 2.900.000
Andreas Gulunay – 1.200.000

¿Había mucha diferencia entre las perspectivas de los dos jugadores? Un jugador sólido como Andreas Gulunay había conseguido algo que no esperaba tan sólo unos días antes. Había sobrevivido a una volátil mesa final, mantenido al margen de problemas y asegurado como mínimo 528.500 €, y su juego pronto empezó a reflejar esto.

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Andreas Gulunay

Una apuesta de McDonald vio como Andreas empujaba todas sus fichas al centro. McDonald, que no es del tipo de personas que toma riesgos innecesarios, con el liderzazo de las fichas y sin ninguna prisa, tiró sus cartas. Los aficionados alemanes empezaron a corear “¡Andy!” y Gulunay levantó una copa y dedicó unas palabras a los que estaban siguiéndole desde la barrera. Pero todo parecía indicar que había algo preparado para poner fin a su carrera.

Esta escena me recordó a la película “En busca del arca perdida”. Hay una escena en la que Indiana Jones, en medio de un intento de encontrar a la chica, se encuentra con un mercenario, equipado con armadura que separa a la multitud y se prepara para destruir al héroe. Saca una espada de forma espectacular con la intención de asustar a Jones, impresionando a la multitud que espera el acto final de victoria. Indiana Jones simplemente se saca su pistola, dispara al hombre, acaba la pelea y sigue con su persecución.
Mike McDonald ha representado esta noche la escena del póquer equivalente.

¡Bang!

Ya bien entrada la mano, con un flop de K-7-J. Andreas había pasado permitiendo a Mike apostar 120.000 fichas. Andreas, quizá subestimando al canadiense o quizá preparado para acabar con esto de una vez por todas, resubió: 300.000 más que McDonald igualó. Se había formado un gran bote y el rey del turn lo haría aún mayor.

300.000 de Andreas que estaba alcanzando la máxima velocidad, de nuevo McDonald igualó. El river trajo un dos y el bote aumentó aún más, alcanzando los 1,4 millones. Algunas manos salen bien por accidente pero McDonald jugó ésta a la perfección: Andreas fue all-in y lo único que separaba a McDonald del título eran las palabras “I call”. Andreas miró alrededor. Cuando McDonald igualó simplemente dijo “tú ganas” y tiró sus cartas.

Lee Jones, que estaba viéndolo desde la sala de prensa exclamó: “ha jugado a la perfección: ha permitido que él mismo se metiese en el apuro.”

Aunque la multitud prefería claramente a los jugadores alemanes, no se oyeron nada más que aplausos para McDonald, que aún no tiene la edad legal para poder tomarse una copa y celebrar la victoria en su ciudad de Waterloo, Canadá.
Gulunay aceptó la derrota educadamente y fue un favorito muy digno para los aficionados locales, pero el mejor jugador lo derrotó, hecho que reconoció en un momento conmovedor mientras los fotógrafos acosaban al vencedor: se acercó a él, le estrechó la mano y le dijo que había merecido la victoria.

Algunos dijeron que Mike parecía intimidado por el resultado, y que parecía que no sabía cómo reaccionar a la avalancha mediática que acompaña a una final del EPT valorada en 933.600 €. Pero de todas formas, sospecho este era su plan original, que si jugaba bien, no iba en contra de su instinto y se mantenía concentrado, podía ganar y ganar bien. Después de todo no era su primer éxito, pero sí su primera experiencia con la prensa después de éste.

closer_final.jpg A pesar de todo, a los 18 años hubo algo especial en esta victoria, el hecho de que quizá hemos visto algo más que un nuevo campeón de torneos; un torneo al que se referirán muchos una y otra vez en el futuro como el inicio de una carrera que tendremos que seguir de cerca. Con tan sólo tres semestres completados en la Universidad de Waterloo puede optar a volver a la vida universitaria pero su futuro a corto plazo esta lleno de EPTs y de póquer, empezando por Copenhague

Resultados de la mesa final del EPT Dortmund

1º -- Mike McDonald – Canadá -- 933.600 €
2º -- Andreas Gulunay – Alemania – 528.500 €
3º -- Torsten Haase – Alemania – 307.000 €
4º -- Diego Pérez – España -- 234.200 €
5º -- Claudio Rinaldi – Suiza – 193.000 €
6º -- Johannes Strassmann – Alemania – Jugador patrocinado por PokerStars – 152.000 €
7º -- Thibaut Durand – Francia – 120.200 €
8º -- Christian Harder – Estados Unidos – Clasificado en PokerStars – 85.500 €

Aún es un niño, imaginad cuánto puede mejorar. Si esta actuación es algo que se tiene que repetir será mejor que se acostumbre a la presión mediática tarde o temprano.